Filo y Mux en la SUVD

Fotografías: Gonzalo Abeiro
Crónica: Pedro González
14 de Marzo
Sociedad Urbana Villa Dolores

21:43 Mux se prepara para comenzar su show, con humo, faroles, las vigas en esa especie de teatro montada en el Sociedad Villa Dolores. Con los primeros temas fue suficiente para enganchar al público que llenó la sala. Mux está en una búsqueda de disrupción, y genera momentos de acierto, está bueno asistir a esa propuesta de valentía.

Mux: Fabrizio Rossi voz y sintetizadores, Juan Fabrizio Castro en bajo y samples, Matías Chouhy en batería, Miguel Recalde y Juan Manuel Ruétalo en guitarra y sintetizadores y Dardo Marcher sintetizadores y voz.

22:57 Comienza Filo con Línea de Fuego, una entrada en calor que va preparando el cuerpo y el oído a las profundidades filosas que van inoculando a un público que poco a poco se disuelve en el universo que crean estos 6 monstruos, o este monstruo de seis cabezas.

La grieta sónica se abre y aparece Sangre Verde, seguida de Hombre Gris, reflexiva que invita a gritar, a ponerse en pie y poner el pecho, abierto y valiente.

 

Van a pagar por todo lo que no pudieron dar

Van a callar, una vez, esta vez ya no va más,

tragando malestar,

ocultando verdad,

tragando malestar,

con sed...

Hombre gris -

Filo se ha presentado tres veces, su presentación en La Trastienda, la Jam en Saturno en la Sala del Museo del Carnaval con un show más compacto, más incluso de lo previsto, y este en el Sociedad. En momentos de presentaciones musicales encapsuladas y repetitivas, Filo ha ofrecido cada vez una propuesta diferente, y mejor. En esta oportunidad y siguiendo la vertiginosidad de su proceso, prestaron sus canciones a colegas.

Ivana Rodríguez fue la primera convidada a tomar el centro del escenario para cantar Torpe Boca, canción que no incluye el primer álbum. Potente en un contrapunto con Alfonsina, voces feroces que se complementaron embelleciendo la unidad. La banda se agrandó y no hubo fisuras. Pasó la prueba.

Pasaron Hamamelis, de propiedades curativas, y Sin Voz, del primer álbum, canción de víctimas y victimarios, claustrofóbica y vibrante. En esta canción Filo clava un estribillo que, en manos de la tatuadora de sonidos, Alfonsina, define como una escultura que se presenta a un público que no puede hacer más que repetir, como si se tratara de un mantra...

 

No quiero ser más tu esclava estas vez,

tu esclava otra vez,

sola en este cuarto,

siento que me parto,

me ahogué.

Sin voz -

Fede Morosini fue el segundo invitado a copar el sonido vocal de la banda. Cantó Brillo, también del disco debut. De tiempo lento, una brisa, canción de viaje, otoñal, madera quemada. Un ejemplo de esas energías sostenidas por la banda, en un espacio fuera de lo cotidiano. Morosini también fue, de inmediato, uno más de estos power rangers del sonido, dejando claridad en el hecho de que la consistencia de Filo permite acoples sin siquiera tambalear.

Y como una segunda convidada Morosini participó también de Océano de Ruido, desatando un rock más de autopista, con una bata desaforada; de esos temas lindo para deleitarse agitando y cabeceando, siguiendo guitarras prendidas fuego, corriendo y contoneándose, llevando a toda la banda en el asiento de atrás, hasta que súbitamente se detiene.

Para la siguiente canción, en el escenario se instaló Rodra y comenzó a sonar, En subida. Entonces entendí que no iba a escuchar a Alfonsina en ese coro hipnótico que desde la primera escucha me cautivó, intuyo que no solo a mí. Esto dejó a la vista que las pretensiones de la banda, son más profundas que las dictadas por el ego. Fue lindo escucharla a Rodra, fue lindo presenciar el gesto y el poder de una canción redonda, que sin fisuras se moldea adaptándose como solo las canciones bien hechas lo admiten.

Rodra también cantó Frecuencia fantasma, y al igual que sus antecesores, fue parte de esos renacidos de inmediato, y se la vio disfrutar de ese colchón afinado en el cual descansa un sonido contundente, curado.

Internado, la canción que narra la experiencia de Marcelo Fernández gestor de este monstruo, que estuvo un mes internado en 2022, con su cuerpo paralizado, delineaba el final de la velada. Cuando se habla de renacidos, es esto, la vida después de la muerte. Una vida que se saborea, como cada golpe en el bombo, se vive como cada sonido que desprenden bocas con sed de transmitir, se vive sin detenerse en divagues mentales y provoca movimiento, música, amor. Eso propone y provoca FILO.

Como una complementariedad de la anterior, la canción que cerró fue Respiro. El antes y el después, la muerte y el renacer. En la voz de Alfonsina, esta canción es un despertar a la inmensidad de una nueva vida y la continuidad de la pasión. Se posa como una caricia de aliento suave, excitante, que invita al goce.

Con esta atmósfera que se ha cocinado entre la muerte y la vida, la luz y la oscuridad, la adrenalina y la calma, asistimos a la vuelta a la realidad, ya alejándonos del universo FILO. Sacudidos y extasiados, los presentes parecían despertar de una siesta, en la que fueron atrapados por un sueño de revelación. Un público que crece y que propaga esta sintonía nueva en el ambiente musical de acá, se desprendió de a poco de eso que fue a buscar, seducidos por el disco, porque asistieron a uno de los recitales anteriores o porque se los recomendaron. Estos llegados se llevaron mucho más de lo que esperaban, y eso se debe a que FILO no se detiene. Su capacidad creativa está lejos de ser eco de aquello que nosotros, espectadores, alcanzamos a vislumbrar.

Cada vez tocan mejor, trasmiten la calma y soltura que puede existir en un ensayo, disfrutando, entregados a la tarea de contar la belleza del amor a la música....Mientras me fumaba un cigarro floral, en el patio de entre casa que propone el Sociedad Urbana Villa Dolores, atrás mío se desprendió de una charla: “Es la primera vez que los veo, hacía pila que no estaba en un recital donde se hiciera pogo”, y agregó, nuestro anónimo testigo, “... ya de antes los bancaba a todos por separado”.

 Marcelo Fernández: guitarra y voz Diego Morales: batería y voz Lali Gaspari: sintetizadores y voz Alfonsina: guitarra y voz Pancho Coelho: guitarra y voz Cototo Cuello: bajo y voz

 

 

 






Cuatro Cuarenta