Toquinho y Camila en El Galpón

Fotografías: Leandro Milans
Crónica: Pedro González
7 de Marzo
Teatro El Galpón

Ismael Berois – El Charo – y Eliana Gonnet – Eli Gau. (teloneros)

 

Según los datos arrojados por la estación meteorológica del Aeropuerto de Carrasco, la temperatura era de 30,8º C. Durante el día, el agobio en la ciudad se podía leer en los comentarios de la gente, en sus caras, en sus actitudes. Los ómnibus con aire acondicionado y los supermercados pasaron a ser recintos del confort, una especie de oasis en el espacio público. En ese contexto aconteció la llegada a nuestra ciudad de la leyenda viviente, Antônio Pecci Toquinho y su “discípula” Camila Faustino.

A las 21:05, aún no se vislumbraba el comienzo del show. El público no parecía estar ansioso, se sentía un rumor calmo, y algunos resagados continuaban ingresando a la sala César Campodonico, del Teatro El Galpón.

A las 21:06, se apagaron las luces y se encendieron los corazones ante la inminente presencia del gran Toquinho. La expectativa se vio confundida por el ingreso de dos inesperados: una mujer embarazada y un hombre con una camisa colorida y una guitarra colgada. Se presentaron como Ismael Berois – El Charo – y Eliana Gonnet – Eli Gau.

Resultó que esta pareja proveniente del departamento de Colonia ya había recorrido un amplio camino musical, con discos grabados. En el caso de Eli Gau, su sencillo Rio (2020) e Intemperie (2023). En el caso de Ismael, Texto (2019), La Canción de Fondo (2021), y Vuelven a Casa junto a Ale García Leys (2021), además de su sencillo Volver al Pueblo (2024). En lugar de dilatar la espera por Toquinho, su intervención fue un paseo delicioso, un aroma a mentolado que nos transportó al Río de la Plata, que funcionó perfectamente como preludio de lo que estaba por venir.

El concierto comenzó puntualmente a las 21:20, con Toquinho entrando al escenario armado con su guitarra. Con su virtuosismo, captó de inmediato la atención del público. Su carisma y presencia fueron los primeros obsequios de la noche. Entre tema y tema, compartió entrañables relatos, como su encuentro con el cineasta Marcello Mastroianni, quien idealizaba la vida artística y consideraba que la música era un camino más noble que cualquier otro trabajo. Toquinho relató cómo, al igual que Mastroianni, amaba profundamente lo que hacía.

Toquinho siguió con recuerdos de sus primeros pasos en Italia durante los años 60, cuando la represión en Brasil empujó a muchos artistas a buscar libertad en el exterior. Recordó la invitación de Chico Buarque en 1968, un llamado que, aunque no estuvo acompañado de conciertos, marcó el inicio de una amistad y colaboración profunda entre ambos. Además, evocó la figura de Vinicius de Moraes, con quien comenzó a trabajar en 1970, compartiendo la historia de cómo, tras un accidente aéreo, Moraes optó por no volver a volar en avión durante años. Su primer disco juntos, lleno de improvisación, se mantiene como una obra muy especial debido a su humanidad y sinceridad.

Durante la velada, Toquinho rindió homenaje a grandes figuras como Luis Gonzaga, quien influenció la música del Nordeste de Brasil. Hizo énfasis en cómo la música brasileña está compuesta por diversos “Brasiles” que coexisten en su vasta geografía, cada uno con su propio sonido. Además, habló sobre la profunda huella que João Gilberto dejó en la Bossa Nova, destacando que este estilo no solo es un género, sino una atmósfera musical que puede transformar todo a su alrededor.

La energía del concierto se intensificó cuando Camila Faustino subió al escenario. Con su cálida voz, llena de matices, Camila aportó frescura y emoción al ambiente. Su interpretación de "Te Voy A Amar" (Vinicius de Moraes) fue un momento clave de la noche. Acompañada de la guitarra de Toquinho, su interpretación tocó el corazón del público, que respondió con una ovación de gran emoción. La joven cantante se convirtió en el puente perfecto entre el Brasil clásico de Toquinho y las nuevas generaciones.

El repertorio siguió con canciones emblemáticas de la música brasileña. "Aquarela", un tema muy querido por todos, cautivó con su atmósfera lúdica y nostálgica, transportando al público a una dimensión de recuerdos, mientras los acordes de la guitarra de Toquinho llenaban el teatro. La suavidad y la melancolía de esta canción crearon una sensación de conexión universal.

A medida que avanzaba el espectáculo, el público vivió momentos de nostalgia con "Chega de Saudade", un clásico fundamental de la Bossa Nova, que Camila interpretó con gran emoción. Esta pieza, símbolo del desarraigo y el primer amor, mantuvo a la audiencia cautiva con su carga melancólica.

Con "Todo Seu", la noche alcanzó una atmósfera profundamente romántica. La voz de Camila, acompañada de la guitarra de Toquinho, brindó una interpretación cargada de belleza y amor, creando una experiencia de conexión colectiva entre los presentes.

El siguiente tema, "Você Abusou" (Antonio Carlos Jobim), trajo consigo un ritmo más marcado, lleno de pasión y emoción. La interpretación de ambos artistas, que se entregaron completamente a la canción, permitió al público dejarse llevar por la fuerza de sus voces y acordes.

Finalmente, "Corcovado" (Tom Jobim), uno de los himnos más representativos de la música brasileña, sirvió como preludio a la despedida. La suavidad y calma de esta pieza, interpretada por Toquinho y Camila, sumió a todos en una sensación de tranquilidad, como si estuvieran de pie en la cima del Corcovado, disfrutando de la vista sobre Río de Janeiro.

El concierto alcanzó su clímax con el regreso de los músicos tras una despedida inicial. El público se levantó de sus asientos, ovacionando su regreso con una energía desbordante. Al compás de la música, la euforia se desató y todos cantaron y bailaron al unísono, como si el tiempo se hubiera detenido.

El show terminó con una sensación de celebración colectiva, dejando al público lleno de emoción. Muchos esperaron en la salida para ver a los artistas que, con su generosidad y entrega, habían logrado transmitir el alma de la música brasileña. La magia de esa noche perdurará en la memoria de todos los presentes como un encuentro entre la tradición y la modernidad.

En resumen, el concierto de Toquinho y Camila Faustino fue una lección de música, de recuerdos y creaciones que hizo que el 7 de marzo de 2025 quedará grabado en la memoria colectiva de todos los que compartieron esa experiencia mágica en el Teatro El Galpón de Montevideo.

Cuatro Cuarenta